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La UE moviliza 3.000 millones para la descarbonización, pero el transporte por carretera pide garantías claras

La UE moviliza 3.000 millones para la descarbonización, pero el transporte por carretera pide garantías claras
  • Publishedfebrero 11, 2026

La Unión Europea ha dado un paso importante en su estrategia climática con la puesta en marcha de un mecanismo de prefinanciación vinculado al nuevo sistema de comercio de emisiones para edificios y transporte por carretera (ETS2). El acuerdo, impulsado por la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), contempla una dotación de 3.000 millones de euros para acelerar inversiones antes de que el sistema empiece a generar ingresos de forma efectiva, previsiblemente a partir de 2028.

El objetivo es que los Estados miembros que ya hayan incorporado el ETS2 a su normativa nacional puedan adelantar medidas relacionadas con la transición energética. No obstante, aunque el anuncio ha sido recibido como un avance, desde el sector del transporte por carretera se advierte de que todavía existen muchas incógnitas sobre cómo se aplicarán realmente estos fondos.

Falta de concreción

Por el momento, no se han detallado ni el funcionamiento práctico del mecanismo ni los criterios específicos de reparto. Tampoco se han establecido directrices claras que aseguren que el transporte comercial por carretera será uno de los principales destinatarios del apoyo financiero.

Desde la IRU, la Organización Internacional del Transporte por Carretera, señalan que, si no se definen condiciones claras, existe el riesgo de que cada Estado miembro aplique criterios diferentes y generar desigualdades y falta de previsibilidad para las empresas del sector.

Raluca Marian, directora de la IRU para la Unión Europea, ha valorado positivamente la creación del fondo, pero insiste en que “sin una orientación explícita sobre el destino de las ayudas, no hay garantía de que los operadores de transporte por carretera puedan acceder de forma efectiva a estos instrumentos de inversión”.

El impacto del ETS2 en los costes

El debate cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que el ETS2 introducirá un precio al carbono aplicado a los combustibles utilizados en el transporte por carretera. En la práctica, esto podría traducirse en un incremento del precio del diésel y la gasolina y elevar los costes operativos de las empresas de transporte.

El sistema está diseñado para generar ingresos que financien la transición ecológica. Aun así, el sector advierte de que no existe una garantía automática de que una parte relevante de esos recursos vuelva directamente al transporte profesional para facilitar su transformación.

Para la IRU, el equilibrio es más que importante, y es que si las empresas van a asumir mayores costes derivados del precio del carbono, necesitan también acceso claro, sencillo y previsible a ayudas para invertir en vehículos de cero emisiones, infraestructura de recarga, adaptación de cocheras y refuerzo de conexiones eléctricas.

Una transición intensiva en inversión

Aunque los camiones eléctricos y otros vehículos pesados de cero emisiones ya están empezando a ganar presencia en el mercado europeo, la transición sigue siendo costosa. La adquisición de nuevos vehículos, la instalación de puntos de carga en bases logísticas y las mejoras necesarias en la red eléctrica implican inversiones elevadas, sobre todo para pequeñas y medianas empresas.

En ese escenario, distintas organizaciones del sector, entre ellas la propia IRU junto con asociaciones de fabricantes y entidades medioambientales, han subrayado la necesidad de mantener instrumentos de apoyo a nivel europeo, ya que varios programas actuales están llegando a su límite presupuestario.

La llave de todo, según el sector, estará en coordinar el ritmo de llegada de nuevos vehículos con el despliegue real de infraestructuras y con mecanismos financieros estables que permitan planificar inversiones a medio y largo plazo.

Petición de claridad y coordinación

Con todo, la IRU reclama a la Comisión Europea una colaboración estrecha con los Estados miembros para que el transporte comercial por carretera quede reflejado de forma explícita en los planes nacionales asociados al ETS2.

La organización considera que solo alineando la exposición a los nuevos costes del carbono con vías de inversión accesibles y previsibles se podrá garantizar una transición que sea, al mismo tiempo, eficaz desde el punto de vista climático y viable desde el punto de vista económico y social.

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