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IRU advierte de que la incertidumbre sigue sosteniendo la presión sobre el combustible

IRU advierte de que la incertidumbre sigue sosteniendo la presión sobre el combustible
  • Publishedabril 27, 2026

La evolución reciente de los mercados energéticos sigue dejando un escenario complicado para el transporte por carretera, con precios del combustible elevados, gran volatilidad y una sensación de incertidumbre que todavía no se ha disipado. Así lo refleja el último seguimiento sectorial difundido por IRU, que sitúa el foco en la inestabilidad del petróleo, la dispar respuesta de los distintos países y el impacto directo que todo ello está teniendo sobre los operadores.

A fecha del 24 de abril de 2026, el barril de Brent seguía por encima de los 105 dólares, pese a que días antes se había anunciado una prórroga indefinida del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Aunque en las estaciones de servicio europeas el precio del diésel venía mostrando cierta corrección a la baja, esa tendencia se frenó en los últimos días, dejando una sensación de estancamiento más que de alivio real para el sector.

Según el análisis de IRU, el mercado continúa condicionado por una combinación de factores geopolíticos, tensiones logísticas y menor capacidad de absorción del sistema frente a nuevos impactos. La organización subraya que, tras varias semanas en las que las reservas y el almacenamiento amortiguaron parte del golpe, esa capacidad de colchón se está reduciendo, lo que aumenta el riesgo de nuevas subidas si persisten las restricciones en puntos estratégicos del suministro.

El transporte afronta costes altos y respuestas desiguales según el país

En todo ese escenario, IRU ha puesto de relieve que los operadores no solo deben gestionar el encarecimiento del gasóleo, sino también una creciente desigualdad entre mercados. En la Unión Europea, el precio medio del diésel se situaba en torno a los 1,977 euros por litro, por debajo del nivel de mediados de abril, pero con señales claras de estabilización tras el repunte del Brent. Aun así, la dispersión entre países sigue siendo muy amplia.

Los precios más altos en surtidor continúan registrándose en mercados como Países Bajos, mientras que otros como España o Polonia se mantienen entre los más bajos dentro de la UE, si se excluye el caso particular de Malta, que sigue operando con una estructura regulada de precios. Para IRU, esta brecha de costes dentro del espacio europeo complica aún más la actividad de un sector que opera de forma transfronteriza y que necesita un marco más homogéneo para mantener competitividad.

El informe también recoge una intensa actividad regulatoria y fiscal en distintos países. Alemania ha aprobado una reducción temporal del impuesto energético sobre el diésel, Suecia ha activado un ajuste similar dentro de su paquete presupuestario de primavera y Canadá ha puesto en marcha una suspensión temporal del impuesto especial federal sobre el combustible. En cambio, otros países han comenzado a retirar medidas de alivio: Macedonia del Norte, por ejemplo, ha vuelto a aplicar el IVA general al diésel, lo que convierte su decisión en la primera reversión nacional de este tipo desde que comenzó la crisis.

IRU pone el foco en el impacto operativo para los transportistas

Más allá de la evolución del petróleo y del diésel, IRU advierte de que el verdadero problema está en cómo esta situación se traslada a la operativa diaria de las empresas de transporte. La combinación de combustible caro, diferenciales de precio entre países, presión sobre los márgenes y riesgos de suministro de productos como el AdBlue configura, a juicio de la organización, uno de los entornos más exigentes de los últimos años para los operadores europeos.

En el caso del AdBlue, el informe recuerda que, aunque su peso en el coste total de explotación es reducido, cualquier tensión de suministro tendría consecuencias muy serias para buena parte de las flotas diésel modernas, donde su uso es imprescindible. El repunte de precios y la dependencia de determinados mercados energéticos mantienen este frente bajo vigilancia.

A todo ello se suma la evolución del gas natural, otro de los indicadores que IRU sigue de cerca por su vínculo con la industria energética y con el equilibrio del conjunto del sistema. El precio del TTF holandés volvió a repuntar en la última semana, mientras las reservas europeas siguen arrancando la temporada de inyección en niveles especialmente bajos. Para la organización, esta situación añade presión al entorno general y refuerza la percepción de que el mercado continúa lejos de una normalización.

España gana protagonismo con una medida de protección contractual

Dentro del panorama europeo, IRU identifica a España como uno de los mercados que más novedades ha aportado en la última semana para el transporte por carretera. La organización destaca la aprobación del Real Decreto-ley 9/2026, que obliga a repercutir el aumento del coste del combustible en la facturación de los servicios de transporte y establece sanciones en caso de incumplimiento.

Desde la óptica de IRU, este tipo de medidas contractuales adquieren especial relevancia en un momento en el que muchos transportistas trabajan con márgenes muy limitados y con escasa capacidad para absorber nuevas subidas de costes. La organización interpreta esta iniciativa como una referencia importante en materia de protección del operador frente a la volatilidad energética.

El análisis de IRU concluye que el sector del transporte por carretera sigue moviéndose en un marco de fuerte tensión, con señales de alivio muy parciales, alta sensibilidad geopolítica y respuestas nacionales todavía muy fragmentadas. Aunque algunos gobiernos han empezado a actuar vía fiscal o regulatoria, la organización deja claro que el problema de fondo no está resuelto.

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