Fenadismer alerta de una posible subida del diésel y recuerda la revisión obligatoria por combustible
Fenadismer ha lanzado un aviso al sector del transporte por carretera ante la posibilidad de que el precio del gasóleo vuelva a tensarse en los próximos días por la escalada del conflicto en Oriente Medio y los ataques recientes en Irán. Según la federación, el diésel podría encarecerse en más de 20 céntimos por litro en una semana si se complica el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, un punto importante para el suministro energético global.
Con este escenario encima de la mesa, Fenadismer recuerda a empresas y autónomos que existe una herramienta legal para no asumir en solitario ese sobrecoste. Se trata de la cláusula de revisión del precio del transporte por variación del combustible, incorporada en el Real Decreto-ley 3/2022, aprobada en 2022 tras el estallido de la guerra de Ucrania, y que es de obligado cumplimiento.
¿Qué hacer si aumenta el precio?
La idea es sencilla, aunque en la práctica a veces se deja pasar. Si el carburante sube de forma notable por causas externas, el transportista debe aplicar la fórmula de revisión en sus tarifas para trasladar ese impacto de forma legal y transparente, para evitar que el margen se deteriore y que el coste termine “comiéndose” el viaje. Fenadismer insiste en que no es una cuestión de negociación comercial, sino una medida de protección para la viabilidad del sector en un contexto de volatilidad.
Para facilitar el cálculo, la federación recuerda que el Ministerio de Transportes publica semanalmente los datos del precio del combustible y mantiene una calculadora de variación del gasóleo que permite determinar el suplemento que debe reflejarse desglosado en factura.
En palabras del presidente de Fenadismer, Carlos Folchi, en un contexto de “guerra y volatilidad extrema”, aplicar esta revisión “no es una opción comercial”, es una obligación legal y una cuestión de supervivencia para muchas empresas. El mensaje de fondo es que, si el gasóleo se dispara, no repercutirlo pone en riesgo tanto la rentabilidad del transportista como la estabilidad de la cadena de suministro.




